Cuentos luneros cascabeleros Inprimatu
2011/09/25

lunera

El carrete de fotos estaba nervioso.

Llevaba gran parte de su vida en ese pequeño cubículo de las entrañas de la cámara fotográfica.

Ahí a oscuras.

Pero de vez en cuando apretaban el botón del disparador de la cámara fotográfica y se abría una ventanita quedando grabado en él la imagen que veía..y había luz..era magia..

 

Su vida, como la de todos los carretes fotográficos, comenzó con muchísima ilusión en una cajita verde y era un carrete de 24 fotos a color.

Podría retratar 24 grandes momentos de la vida de alguna persona humana

Normalmente momentos felices porque la inmensa mayoría de las fotos que sacan los seres humanos son de momentos felices; lugares exóticos, juergas con los amigos, sonrisas de niños y paisajes de colores.

Empezar la vida con semejantes expectativas era ilusionante cuando estas en una cajita esperando a iniciar lo antes posible esa andadura de imágenes de vida de la persona que tuviera la suerte de comprarlo.

Y así fue un día  cuando noto el traquetear de su caja verde en la estantería de la tienda fotográfica y noto como se abría y entraba una gran luz y como lo colocaban con sumo cuidado en el alma de la cámara fotográfica porque aunque las cámaras sean las mejores cámaras del mundo los carretes son el alma de las cámaras y sin ellos no podrían retratar los instantes que retratan.

Y ese mismo día tomo cinco fotografías!! Y al día siguiente diez fotografías...y al otro cinco más...era más feliz.....que deprisa estaba corriendo la vida y como disfrutaba de tanto paisaje, tanta cara bonita y tantos momentos mágicos!!!

Únicamente le quedaban cuatro fotos para rebobinarse, y por eso estaba nervioso.

Cuatro fotos para volver a estar de nuevo completo con todos sus recuerdos, con todos los negativos de los momentos retratados a lo largo de su vida fotográfica...y quería mirarlos de nuevo para recordarlos uno a uno.

Entonces noto de nuevo como el botón del disparador se apretaba...una foto; y luego otra vez..otra foto....una vez más...y ya por fin cuando apretaron el disparador por última vez para ese carrete, pudo ver claramente un atardecer hermosísimo por la ventanita de la cámara y como ese retrato tan lindo quedaba grabado en su ser para siempre..porque la vida es como un carrete de fotos donde quedan grabados los momentos de nuestro vivir y si lo pensáis incluso notamos como se aprieta el botón del disparador de nuestro susconciente cuando estamos viviendo uno de esos momentos mágicos de nuestra vida que como en las fotos quedan grabados para siempre..no os olvidéis de seguir apretando el botón del disparador de vuestra vida.