Cuentos luneros cascabeleros Inprimatu
2010/03/17

cuentos luneros  - Arantxa
La sombra estaba tomando el sol tumbada en la playa.
Era divertido porque cuando se iba a la playa a tomar el sol y se echaba,nadie se percataba que era una sombra solitaria, que no era la sombra de nadie.
Hace mucho, mucho tiempo que abogo por su independencia de ese cuerpo sin casi vida al que le había tocado pertenecer.
La sombra cuando era sombra de esa persona, se sentía sola y triste, porque por causas del destino le había tocado ser la sombra de alguien que no quería vivir, que no quería disfrutar de su tiempo..alguien gris.

Y ella cuando veía desde la ventana a las demás sombras felices de acompañar bajo el sol o bajo las farolas a sus personas cuando corrían, saltaban, se abrazaban, no podía sentir otra cosa que un gran agujerito en su interior por no ser libre de andar por ahí.
Así que un día se decidió.
Un día de primavera que hacia un esplendido de sol y que todas las sombras estaban disfrutando acompañando a los humanos en sus actividades solares, se decidió a ser libre... a ser su propia sombra.
Así que se deslizó por debajo de la puerta de la calle sigilosamente
y se escapo.
Al principio estaba aterrada porque claro, las sombras siempre son sombras de algo o van haciendo sombra a alguien y que ella supiese no se conocía el caso de ninguna sombra que fuese por libre.
Pero como la decisión es el motor del cambio decidió que lo nuevo no podía ser peor que estar todo el día encerrada en una casa esperando que la persona a la que daba sombra se decidiese a vivir.
Así que decidió vivir ella y se marchó.
Y ahora es una sombra libre, sin oficio conocido pero feliz, la sombra más feliz del mundo....
sin ser la sombra de nadie,
solo la de ella misma .