Cuentos luneros cascabeleros Inprimatu
2010/12/30
Lunera
KOLABORAZIOA
Arantxa

Parece que el sol mezclado con el frío, ha hecho que nuestra colaboradora Arantxa retome la pluma , aquí su regalito para terminar el año.

El sol estaba dormido en una hamaca de nubes esponjosas.

Dormitaba y ronroneaba al compás del graznido de las aves que lo intentaban despertar.

Lo intentaban despertar para calentarse las alas ya que el invierno estaba siendo tan húmedo y gris que cada vez era más difícil imaginar vuelos en atardeceres naranjas cuando la brisa es tan suave que te dejas llevar y claro con este panorama gris alargado en el tiempo era muy difícil planear montañas.
Era difícil incluso pensar en la ansiada primavera  en arboles naciendo y praderas verdes.

Tenían tan olvidada esa imagen que les parecía un sueño lejano...

Llevaban más de un mes intentando despertar al sol y no había manera..lo habían intentado todo; graznando suavemente, graznando fuertemente, al unisono, en  cacofonía, a voces...de todo y nada.

Día tras día tenían una nueva estrategia para intentar despertar al sol y continuaba durmiendo.

Hasta que derrepente a la ave más pequeñita de todas, la más insignificante y delicada se le ocurrió una idea: pensó que alguien tan grande y fuerte con el sol estaría tan acostumbrado a escuchar sonidos fuertes que por eso no se despertaba, que quizás solo se despertaría escuchando algo nuevo para sus oídos, algo por lo cual merezca la pena despertar aunque solo sea por curiosidad.....y sin más soltó un suspiro, un suspiro que le surgió del alma, un suspiro grande de esos que salen de lo más profundo.

El resto de sus compañeras la empezaron a imitar porque por un lado no te tenían nada que perder por intentarlo y por el otro es liberador suspirar con el alma.....y al final al unisono todas las aves decidieron suspirar a la vez y el cielo se lleno de un sonido de aire, de un sonido de viento, de un sonido de brisa, de esa brisa que es tan suave que te dejas llevar...y curiosamente el sol cuando noto ese pequeño aleteo de suspiros en sus mofletes abrió los ojos.