Cuentos luneros cascabeleros Inprimatu
2010/03/09

Cuentos luneros - Arantxa
En el principio de los tiempos las estrellas caminaban por la tierra.
Se dice que fueron las primeras pobladoras del mundo cuando convivían solos el cielo, la tierra y el mar.
Ellas caminaban con sus pequeños bracitos dando volteretas como artistas circenses.
Pero mientras la tierra estaba alegre por la presencia de estos pequeños seres, el mar y el cielo se encontraban tristes pues el cielo no estaba habitado por nadie y el mar tan azul no tenía todavía ningún habitante.

Y día tras día, noche tras noche se encontraban como vacíos, como que les faltaba algo esencial en sus vidas
Así que decidieron hablar con la tierra sobre el asunto, ella, tan sabia seguro que encontraba una solución.
La tierra les escucho y supo al instante que necesitaban estrellas en sus vidas, estrellas que les guiasen en las noches oscuras, que iluminasen sus firmamentos, que revoloteasen con las olas y que jugasen con las corrientes marinas.
En definitiva estrellas que les recordasen que la inmensidad del mar y del cielo no sirve de nada si están vacíos.
Por eso es importante tener una estrella.
Una estrellita que nos reconforte, que nos anime a seguir.
Un puntito de luz que este firme en nuestro firmamento de cielo y profundidades marinas.
Y así la madre tierra como sabia madre que es, dotó al cielo con las estrellas brillantes del firmamento para que le guiasen y le llenasen de luz en las noches de invierno y al mar de las juguetonas estrellas de mar para que le alegrasen con sus volteretas en las largas tardes de verano.